22. Entre la Generación Evo y la Generación Forum: La Misma Cara de Diferentes Monedas.

Autor: C. Augusto Díaz


Bolivia vive en un contexto influenciado por el bono demográfico, es decir, existe una concentración de la población dentro de la edad apta para trabajar. Esta masa, de manera subsecuente, se convierte en un factor importante en el ámbito político. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) menciona que para el 2012 el 54% de la población se encontraba dentro del mencionado rango en Bolivia. Esta tendencia  continuará hasta aproximadamente el 2066. Lo que implica a futuro una relevante participación de los jóvenes en la esfera política, como la necesidad de crear en los siguientes 25 años aproximadamente un millón de empleos[1].

Para algunos economistas esto implica una ventaja comparativa con respecto a otros países, sin embargo los que pueden llegar a ser más beneficiados son las industrias y empresas que obtendrán mano de obra barata por la gran oferta de trabajadores jóvenes. Esto también se debe a la incapacidad de las universidades y centros de formación  de no responder  positivamente al mercado laboral.

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La realidad política del país nos confirma esta situación. A menudo se empieza a escuchar sobre la participación de los jóvenes en las campañas políticas.  Con base a lo mencionado es importante analizar dos tendencias, que no son la únicas, empero reflejan rasgos importantes de la mayoría de las organizaciones de jóvenes políticos  que van tomando cada vez más fuerza, ya sea por la gran inversión del gobierno central o de empresarios privados, que buscan consolidar su presencia en los sectores que en un futuro tomarán las decisiones más importantes del país.

Los generación Evo (de Evo solo tienen el nombre; todos son unos Álvaros)

La Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia ha lanzado, a través de los jóvenes afines al MAS, una escuela de formación política, por no decir adoctrinamiento, que se enfatiza en el fanatismo ideológico, el poco diálogo y un análisis discursivo poco atractivo de la realidad boliviana. Cabe mencionar que muchos de estos jóvenes se identifican como “marxistas militantes” “comunistas” y enemigos de ese imperialismo que les producen esas tablets y ipads que tanto usan.

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Es claramente visible como estos “jóvenes de izquierda” comienzan su formación política realizando importantes críticas al poder constituido, empero cuando se dan momentos de tensión política, como en el referéndum por la modificación de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (CPE), inmediatamente adoptan un carácter intransigente, poco reflexivo e incluso ofensivo, que consiste simplemente en repetir los eslogans de la multimillonaria propaganda del gobierno que se da a través de los medios de comunicación masivos, en especial la televisión. Tal vez les vendría bien abrir algún libro nacional y dejar de tomar notas de tanta basura televisiva, así tendrían mejores argumentos y se dejaría de entregar  dinero del pueblo a empresarios privados que manejan los canales de televisión, no importa que sean venezolanos o sean administrados desde la Vicepresidencia, esos millones de dólares tendrían mejor uso en otro lugar.

No obstante las ventajas como  viajes al exterior y al interior, cursos con intelectuales de izquierda medianamente conocidos y trabajos bien remunerados en la administración pública, permiten que los jóvenes pseudointelectuales abandonen sus transitorias convicciones y se entreguen de lleno al discurso emitido por  viejas élites políticas encumbradas bajo la máscara del MAS.

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Si bien discursivamente plantean no incurrir en un esencialismo metodológico, que vería la historia como una realidad inmutable y estática. No dudan en afirmar que el Movimiento al Socialismo mantiene una postura intacta a lo largo de su historia política y se ocultan  tras los ya desgastados movimientos sociales, que dejan de ser tales cuando no están de acuerdo con alguna decisión tomada desde la cúpula del gobierno central. Asimismo insisten en tildar de derecha política a cualquier partido que no sea el MAS, mostrando una clara intención de absolutizar el discurso “progresista” a través de un solo partido como ocurre en China.

Estos jóvenes de la “izquierda” conservadora del MAS andan con celulares de última generación, ropa de marca y  tienen aspiraciones claramente identificables como el querer mudarse a la zona sur y en muchos casos ser presidentes. Pero eso no es lo paradójico, sino que no dudan en identificarse con los grupos más vulnerados como son los indígenas y pueblos originarios campesinos, que por si acaso es una categoría  que no responde a la realidad social ni etnográfica del país, como si se pudiera poner a todos en la misma bolsa; cuando muchos de ellos se desesperan por aparentar un elevado estatus social, bailar reggaetón y discriminar, no solo racialmente, a personas cuando lo ven necesario. Sin ser lo mencionado suficiente, su mentalidad colonial, los lleva a repetir conceptualizaciones de la realidad que tratan de utilizarlas como categorías adecuadas para analizar la compleja realidad de nuestra sociedad.

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La repetición sistematizada del slogans,  el poco diálogo, el abuso de las instituciones públicas y una mentalidad alienada y colonial, caracterizan a este grupo de personas, que aprovechando de la coyuntura resultan siendo senadores, diputados e incluso hasta viceministros. Actitud que deja en total desmedro la meritocracia a la que se deberían sujetar las instituciones públicas y generan una rosca de poder y control de las asociaciones juveniles de izquierda.

 “La generación Fórum”.

Por el otro lado nos encontramos con agrupaciones juveniles contrarias a los postulados, por lo menos de manera discursiva, de los autodenominados  “generación Evo”. Utilizamos el término Forum haciendo  referencia a la famosa discoteca paceña que en sus épocas doradas no dejaba entrar a aquellos indios que no escuchaban música cool  y se interesaban solo por las “chichas”, claro ejemplo de la exclusión y el racismo que lamentablemente ha caracterizado a nuestra sociedad boliviana.

Estas agrupaciones juveniles están lideradas en muchos casos, por los hijos de expolíticos de las mal llamadas épocas neoliberales. En su mayoría postulan doctrinas totalmente extranjeras; fascinados por la ideología de libre mercado, repiten mejor que grabadora los análisis de otros “intelectuales” que rara vez vienen al país. Esto ocurre cuando alguna ONG extranjera les paga sus viáticos y honorarios para que vengan a leer casi los mismos análisis  que utilizan de manera indiscriminada para comparar realidades sociales complejas y por ende estructuralmente diferentes, como si de tipos de papa se tratara. Incluso sectores excluidos de la rosca de la Vicepresidencia, se alienan a los forum, debido  al peso que representan ciertos hijos de figuras políticas, con la intención de conseguir a toda costa un espacio para ser escuchados.

La generación fórum está mejor asociada con las tecnologías de información y comunicación (TIC), sin embargo, las utilizan de manera muy irresponsable. Es notorio como se crean grandes mensajes virales, muchos poco fiables, que solo juegan con los sentimientos de la población. Es común encontrar en estas facciones racismo, discriminación y sentimientos de superioridad basados  principalmente en su abolengo y poder económico, que como ya mencionamos, vienen del abuso de las instituciones políticas del pasado.

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En cuanto al racismo no dudan en reavivar los mecanismos de exclusión social. A pesar de ser muchos de ellos producto del “blanqueamiento” al que se vieron obligados sectores indígenas para poder participar de la movilidad social que se profundiza a partir del 52; estos nuevos q’aras que tenían abuelos indígenas, que quedan relegados por la memoria selectiva de sus descendientes, tienen un comportamiento señorial y despectivo.

El discurso racista, la pseudosuperioridad intelectual, el desmedro total por los logros de las gestiones del MAS y el deseo de ser parte de las nuevas élites políticas, configuran un sinnúmero de asociaciones políticas juveniles, que solo tienen el deseo del “revanchismo”, con esto me refiero al “ahora nos toca”, como si la administración pública fuera el lugar del ascenso social por excelencia (lamentablemente nuestra historia latinoamericana parece confirmar esta suposición).

La misma cara de diferentes monedas.

Entre estas nuevas asociaciones juveniles, tanto aquellas apoyadas desde el gobierno central como las otras que son financiadas desde gobiernos subnacionales y el empresariado privado  es posible distinguir, claro no de manera generalizada, una ignorancia desmesurada con relación a la historia oficial y alternativa de Bolivia.  Es notable también como desde estas agrupaciones se ve  la política como mero mecanismo de ascenso social.

A pesar de enunciar discursos diferentes, sus prácticas políticas los asimilan mucho, ambos sectores se apoyan en el oportunismo político  para generar espacios de representación; ambos están alineados a la cultura del consumo y desconocen de manera atrevida la realidad boliviana; ambos buscan dividir a la población para que a partir de esta supuesta “irreconciliable” diferencia puedan aprovecharse y figuren de esta manera como el “futuro” del país.

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Sin restar importancia a lo mencionado es primordial señalar que estas prácticas políticas, continúan el vicioso ciclo de la historia de Bolivia. Si bien polarizar la realidad es un paso primigenio para empezar a entender la misma, ese paso es utilizado para establecer una dicotomía entre lo bueno y lo malo, entre los hijos de la pachamama y los hijos del imperialismo Yankee, dejando como imposible cualquier otra manifestación política.

Detrás de estas representaciones se mantiene la exclusión a los sectores menos privilegiados de la sociedad, trabajadores explotados por la empresa privada e indígenas privados de sus derechos. Solo tenemos ante nosotros una lucha originada en la ambición; realidades que nos muestra la cara hipócrita de la historia.

* Es un lector aficionado.

[1] Cfr. PNUD (2014), El bono demográfico es un activo y gran desafío, disponible en: http://www.bo.undp.org/content/bolivia/es/home/presscenter/articles/2014/03/31/el-bono-demogr-fico-es-un-activo-y-un-gran-desaf-o.html.

4 comentarios en “22. Entre la Generación Evo y la Generación Forum: La Misma Cara de Diferentes Monedas.”

  1. Es interesante la explicitación que se hace sobre la lucha de clases en juventud paceña. En ambos bandos el objetivo es claro: imponer sus propios intereses —en un sentido amplio— sobre el otro, esto es, una mera inversión de clase. Por otro lado, el rascismo, discriminación, ignorancia, prejuicios, envidia por la excelencia ajena, etc., son las trabas insuperables la sociedad boliviana.

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