23. Cómo Estudiar Para Un Examen de Filosofía

Sé activo en vez de pasivo

Por Emrys Westacott[1]

Experto en filosofía

Probablemente has escuchado esta historia. Treinta estudiantes están esperando escribir un examen final para un curso de filosofía sobre la teoría del conocimiento. El profesor entra a la habitación, saca libros azules, escoge una silla y la pone sobre una mesa, y dice: “deben escribir sólo un ensayo en este examen. Demuéstrenme que esta silla existe. Tienen dos horas”. Un minuto después, una estudiante se levanta, gira su papel de respuesta y se va.

El resto de la clase trabaja muy duro por dos horas, explicando el fundamentalismo, pragmatismo, materialismo, idealismo, y uno que otro ismo que ellos piensan que sea relevante. Pero cuando los exámenes son devueltos, sólo un ensayo recibe una A —el que se mencionó antes—. Los compañeros de aquella estudiante, naturalmente, exigen ver su ensayo. Ella se los muestra. Éste consiste en dos palabras: “¿Cuál silla?”

Si tienes un final pendiente de filosofía, y te sientes ocurrente, podrías tratar una estrategia como ésa. Pero yo no la recomendaría. Pues hay un 99,99% de probabilidad en la vida real que un ensayo de dos palabras reciba una grande y gorda F.

En el mundo real, lo más importante es recordar que hay que estudiar para un examen de manera activa en vez de una pasiva. ¿Qué significa aquello? El estudio pasivo es donde miras tus notas, notas tomadas de libros, antiguos ensayos. Cuantiosas investigaciones han señalado que esto no es muy efectivo. Esto podría ser especialmente verdad en filosofía porque la abstracción del material puede ser eventualmente difícil.

Entonces ¿cómo puedes hacer de tu estudio activo? Aquí hay tres maneras:

  • Escribe ensayos de práctica, preferentemente cronometrados. Esto es posiblemente el ejercicio más valioso que puedes hacer. Escribir bajo las condiciones de un examen —con tiempo limitado y sin notas— te fuerza a organizar lo que sabes, fortalece tu habilidad de recordar detalles (definiciones, argumentos, objeciones, etc.) y a menudo estimula pensamientos originales por tu cuenta, que probablemente los termines incluyendo en tu escrito del examen. La mayoría de los profesores deberían estar calificados y dispuestos a darte preguntas de prueba que puedas usar para este propósito.
  • Invierte tiempo en pensar tus propios ejemplos para ilustrar ideas abstractas. Por ejemplo, si tu escrito sobre cómo los utilitaristas podrían estar dispuestos a sacrificar los derechos individuales en virtud de prometer la mayor felicidad del mayor número, podrías pensar acerca de un grupo de don juanes que están espiando a alguien en la ducha. Es mucho más fácil recordar ejemplos concretos que principios abstractos; pero una vez lo haces, probablemente descubras que es más fácil recordar la idea teórica del punto sobre el que hiciste el ejemplo. Quien sea que está leyendo el ensayo podría darte crédito si usas ejemplos ilustrativos originales: ello muestra que realmente entendiste el tema sobre el que estás hablando y que no sólo repites lo que alguien más dijo.
  • Practica haciendo resúmenes y bocetos. Después de que hayas escrito un ensayo de práctica y tienes el material completamente en la mente, haz un resumen sobre el ensayo que acabaste de escribir, probablemente con algunas mejoras. Otra vez, esto te ayudará a organizar tus pensamientos y debería ayudar a mejorar tu habilidad de recordar el material durante el examen.

Las bases mecánicas de prepararse para un final son generalmente las mismas para todos los temas: asegúrate de tener un buen sueño nocturno, toma un buen desayuno (o almuerzo) así tu cerebro tiene energía; asegúrate que tengas un bolígrafo de repuesto. Algunas personas también piensan que dormir con el libro bajo la almohada ayuda. Los expertos son escépticos en relación a esta idea, pero hasta la fecha su inefectividad no ha sido concluyentemente probada.

 Ver el artículo original en: http://abt.cm/24K1QGF

Traducido al español por Stefan Terrazas Villegas

 

[1] Emrys es profesor en la Universidad de Alfred, New York, desde 1996. Tiene un doctorado en la Universidad de Texas y ha escrito varios libros. También ha colaborado en revistas y periódicos de alto prestigio.

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