39. Breve Diccionario Para Entender a Los Paceños

Autor: El Inge


Hermosa ciudad, como una olla justo en medio de la Cordillera de los Andes, rodeada de acantilados y casitas como las de un pesebre; esa es La Paz, un lugar mágico lleno de contrastes, con subidas y bajadas por doquier y donde el aire es tan seco que parte en mil pedazos la piel de tu rostro.

Durante mis viajes a La Paz, que no han sido pocos, he tenido la oportunidad de llegar a conocer profundamente su paisaje urbano y natural, no como turista, sino como alguien más que toma un minibús para ir a la Plaza Murillo o a la Calle de las Brujas. Esto me ha llevado a entrar en contacto con los Paceños y formar una muy buena amistad con alguno de ellos; sin embargo,  ¡a veces estos Paceños son como La Paz! Es decir: impredecibles y difíciles de entender. Por ello, me di en la tarea de crear un breve manual que resume expresiones claves para que, cuando vayan al “nido de los cóndores”, no tengan problemas en entablar una buena relación con los amables habitantes de Chuquiago Marka.

1. ¡Yaaaaaaaa!

No hay nada más paceño que un buen ¡yaaaaaa! que salga del alma. En español común, “ya” es una palabra que se utiliza para sólo indicar un tiempo presente; los paceños tuvieron la genialidad de reinventar el “ya” como una reacción a una situación cómica, una expresión para indicar ironía o simplemente para reírse de un chiste.

Es muy común encontrarse en la calle o en un boliche, a un grupo de chicos charlando amenamente y de repente escuchar un furioso “yaaaaaa”. Ahí es cuando uno se da cuenta de que están pasando un buen rato.

Les confieso que ese “yaaaaaa” es muy pegajoso,  y cuando menos uno lo espere, se encontrará con un grupo de paceños, tomando Paceña y gritando yaaaaaa cada 5 segundos.

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2. Para la Pachamamita

La Pachamama significa madre tierra; los pueblos de la región brindan su respeto y devoción por la naturaleza, lo cual es admirable e incluso existen ritos para pedir y agradecer las bendiciones concedidas por este ente sobrenatural.

Muchas personas, por ejemplo, tienen la costumbre de que, cuando abren una botella de alcohol (Singani seguramente), arrojan hacia el suelo el primer trago para mostrar devoción y respeto hacia “la Pachamamita”; esto ha pasado de generación en generación y muchos jóvenes  todavía acostumbran a hacerlo, no por su devoción a La Madre Tierra, sino para conservar sus tradiciones pequeñas que los hacen sentir bien bolivianos. La pregunta es: ¿Será que la Pacha aguanta todo el trago que le dan durante los Carnavales de Oruro?

3. ¿Che, Boludo?

Llegando a La Paz por primera vez, me di cuenta de que hay muchas expresiones argentinas que son también propias y de uso diario de los paceños. Ese “che” que los argentinos pronuncian todo el tiempo y con el que se les identifica a nivel mundial, es ampliamente usado por los jóvenes  paceños en conversaciones habituales; la única diferencia es que en la Paz se pronuncia sin el acento de los de la tierra de Maradona.

Existen otras expresiones como Boludo, Mina, Pelotudo y Boliche, que en la parte norte de Sudamérica las relacionamos con los “Ches”, pero que son usadas en La Paz y otros lugares con mucha frecuencia. Incluso, ese gesto con la mano, donde se juntan todos los dedos para indicar una boludez, es tan paceño como el yaaaaaa.

Conclusión: aunque los argentinos lo nieguen, los suramericanos somos hermanos.

4. ¡Te caaagas!

Si alguna vez escuchan esta bonita expresión, viniendo de boliviano, no vayan a soltar un pedo ni algo peor. ¡Te caaagas! es un modismo que los jóvenes utilizan para decirle a otra persona “que no te importen las consecuencias de lo que hiciste o estás a punto de hacer, ni mucho menos lo que la gente piense por ello”. Un simple ejemplo sería cuando dos chicos o chicas quieren salir a bailar, pero uno de ellos tiene miedo dr que su novio no esté de acuerdo; ahí vendría el buen amigo con su ¡Te caaagas!, para animar al otro a “romper las reglas”.

Algo importante del “te cagas” es el tono con el que se dice; generalmente cuando se dice “cagas”, se hace énfasis en “ca” con un tono más bien agudo; sería algo como ¡Te caaagas! Ténganlo presente cuando lo digan, pues sin la correcta pronunciación, esta expresión no tiene el mismo impacto sobre la otra persona.

5. ¡Y sas cholita!

-Paceño: “Viejo, imagínate que el otro día iba ahicitos por la Arce, cuando un cojudo se me ha aparecido  ¡y sas cholita!, que me saca un cuchillo, me ha dado un sopapo y luego, me ha robado el muy pelotudo”.

Este es un ejemplo muy claro de cómo usar esta expresión tan coloquial y muy propia de los que viven a 3600 metros sobre el nivel del mar. No sé de dónde viene pero es una de las mejores y más creativas que he oído a mis amigos paceños. En general, se usa para enfatizar sorpresa en una oración; en ocasiones “sas cholita” sería equivalente a decir “de repente” o “y sin pensarlo”. El hecho de que “sas cholita” sea solamente entendida por aquellos que han convivido con paceños, la hace aún más autóctona y popular entre jóvenes y jóvenes adultos; es tan popular que incluso existe un grupo de rock boliviano cuyo nombre le hace apología a esta divertida frasecilla.

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6. ¡Chu-chu-chupaaaremos pues viejo!

En mi país, uno chupa otras cosas, pero no se chupa alcohol; en mi país se toma y a veces se mama trago. En La Paz, sin embargo, la gente “chupa” cuando se va de joda. Esta expresión es comúnmente usada por los jóvenes, sobretodo los viernes por la noche después de una larga semana y donde lo único que se quiere hacer es sentarse  tomar unas Paceñas bien frías, o un buen Fernet si es que se quiere algo un poco más fuerte.

Obviamente “Chupaaaremos” no es nada sin una buena entonación, similar al ¡te caaagas!

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7. Bien Opa este T’ara

En La Paz hay mucha gente inteligente y trabajadora, pero bueno, como en todos lados nunca faltan los T’aras y Opas. Estas dos palabras, que seguramente provienen de vocablos aymaras, se utilizan para indicar que alguien es más bien tonto, lento o burro como se dice en mi país; obviamente si alguien te dice T’ara en La Paz, algo estarás haciendo mal. Aquí me gustaría destacar esa comilla que lleva la palabra T’ara y que es muy común encontrar en palabras provenientes del idioma Aymara; para pronunciarlo correctamente, es necesario decir la sílaba “Ta” como si se fuera a escupir saliva y fuerte. Bueno, espero no haber quedado como un T’ara tratando de explicarlo.

8. ¿Por qué al final pero?

Esto sí que es raro y cómico; no sé por qué ni de cómo los bolivianos en general ponen la palabra “pero” al final de una oración. Entiendo que el “pero” se usa como un conector entre dos oraciones, pero nunca al final de una. Es muy común escuchar oraciones como “Qué bien pero”; en un principio el extranjero se queda esperando la otra parte de la oración, Qué bien pero ¿QUÉ?, termina tu oración paceñito”.

En fin, aunque pareciera un error gramatical, creo que al final le añade más autenticidad al “Paceñol”; eso creo pero.

9. ¿No hay yapita, case?

Las caseritas hacen parte del paisaje de La Paz. son estas señoras que venden cualquier tipo de productos, desde buñuelos con api, hasta celulares. Y es que las cases, por ser tan buenas personas, generalmente están dispuestas a ofrecer un poquitín más de api ó jugo de mocochinchi, obviamente si el cliente se lo pide; ahí es cuando entra la popular yapita, como forma de pedir un extra de lo que sea. Si se piensa bien, no hay mejor estrategia que la yapita para hacer crecer la clientela; estas cases son bien inteligentes che.

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10. Pe-Po-Pues

Si algo admiro de los paceños, es su buena pronunciación a la hora de decir “pues”. Esta palabrita es una muletilla común a la mayoría de los países suramericanos. Sin embargo, no en todos se pronuncia de la misma forma y no todos se hacen entender. En Perú por ejemplo, se dice Pe’; los chilenos dicen Po’ (como el osito de Kung Fu Panda); pero los paceños sí lo dicen muy claramente y eso me encanta. Lo único malo, es que se extralimitan en su uso y pues cada rato dicen pues y eso está mal pues.

11. Todo acaba en “ito/a”

No sé si es porque les encanta Alacitas, pero allá en La Paz todo el mundo habla con diminutivos. “Hoy quiero ensaladita de frutitas con bananito picadito, podría ser una frase que un paceño diga en el desayuno. Esto de los diminutivos está tan arraigado en La Paz, que incluso se lo aplican a palabras donde es gramaticalmente impensable hacerlo; por ejemplo “ahicitos” para decir ahí, ó “estito” para decir este. ¿De dónde vendrá la fijación de estos paceños con los diminutivos?, ¿será por ser una ciudad tan altita?

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12. ¿No veeee?

“Por supuesto, que sí veo, incluso no tengo la necesidad de usar gafas”; esa hubiera sido la respuesta correcta en cualquier lugar, menos en La Paz y en Bolivia en general.

Estos mis Paceños, como hicieron con el ¡yaaaaaa!, reinventaron el significado de esta pregunta y la convirtieron en una muletilla. Generalmente, ¿No veeee? se usa al final de una frase como forma de confirmar alguna información. Por ejemplo, si una paceñita va a un restaurante y pide chairito, pero al mesero después de un tiempo se le olvida su orden, él volvería y preguntaría Disculpa, has pedido chairito ¿No veeee?”. Creo que mi explicación ha sido lo suficientemente clara ¿No veeee?.

13. ¿Cómo eees? … Graaande es

La mejor forma de saludar a un paceño es diciendo el popular “¿Cómo eees?”;  esta expresión es usada por todas las generaciones, desde los más jóvenes hasta lo viejos. Obviamente, en entornos formales y no amistosos, la gente usa el común “hola” o simplemente un frío “buenas tardes”. Sin embargo, cuando estoy en La Paz y algún amigo me saluda como el “¿cómo eees?” yo le contesto “Graaande es”, luego de un par de risas vuelvo a decir “Mi nariz malpensado, che”.

14. Uuuuuuuuta

Parecen lobos estos paceños diciendo “uuuuuta” cada rato, pero esa palabrita es magnífica. En realidad viene de la palabra puta, pero como siempre los paceños la mejoraron y la hacen sonar más impactante. Usualmente, esta expresión es dicha para demostrar sorpresa, o desacuerdo con algún asunto. Si un paceño va a la Huyustus a comprarse unos buenos pantalones, y la caserita le cobra 1000 bolivianos, el paceño le diría “uuuuuta, muy caro pues case”; algo importante es que hay que enfatizar el tono agudo en la “u” para que suene como debe ser.

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15. ¡Qué Waaaso!

Imaginen esta situación; un paceño andando por la ciudad comiendo su Salteñita junto a su mina; de repente justo en frente de ellos ocurre un choque de minibuses (que es muy común); los heridos empiezan a salir, muchos de ellos inconscientes y sangrando; ahí es cuando viene la expresión “qué waaaso”, pero generalmente acompañada de ese “uuuuta” para darle mayor fuerza, “uuuuta qué waaaso che”. Claramente, esta frasecilla es en realidad una forma paceña y mucho más original de decir “qué fuerte estuvo la cosa”. Hablando de eso, Qué waaaso este artículo, ¿No veeee?

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16. Es un pendejo este tipo

Pendejo no es sinónimo de Opa ni mucho menos de T’ara. Un hombre pendejo es aquel que tiene muchas novias o simplemente tiene una y cada que puede le es infiel; en otras palabras, es uno de aquellos que juega con los sentimientos de las chicas y su deporte favorito es hacerlas llorar. Bueno, pensándolo bien, aquel que es pendejo es más T’ara que un simple Opa.

17. ¡Nos hemos prendido!

La primera vez que me dijeron eso, no entendí cuál era el sentido de esa oración; en un principio pensé que mi amigo se había ido a los golpes con una chica, es decir que se prendieron a golpes; luego me explicaron que prenderse con alguien es darse besos apasionados, casi siempre con un poco de sabor a alcohol; incluso los chicos dicen “él/élla es mi prende” para indicar que con esa persona han tenido encuentros donde han intercambiado saliva. Como me dijo mi amigo paceño,  “aprendé para que te prendas, che”.

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Últimos consejos y pensamientos

La jerga paceña es ampliamente rica en expresiones propias que vienen de su herencia colonial, indígena y su posición geográfica.

Para aclarar, muchas de estas expresiones seguramente son usadas en todo Bolivia pero debido a que yo estuve más en contacto con gente de La Paz, decidí escribir basado en mi experiencia.

Un consejo, si quiere sonar paceño, trate de alargar la penúltima sílaba de una palabra como ellos lo hacen y usar el “pues” lo más que puedan. Por ejemplo, si alguien pregunta dónde queda Mallasa, usted no diga simplemente “Lejos”,  diga “Leeeeeeejos queda pues” y así van a creer que su hábitat natural es cerca del Illimani.

Seguramente, muchas expresiones se habrán quedado por fuera (por ejemplo liwi-liwi), por lo que los invito a completar este diccionario para empezar a construir el “Paceñol”.

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